Magaly Pérez
EL UNIVERSAL
Hay una crisis mundial por todo lo que está pasando en el Medio Oriente y que también afecta al acceso de Venezuela a los fertilizantes, que son parte importante en los procesos agrícolas, consideró Saul Elías López, presidente de la Sociedad Venezolana de Ingenieros Agrónomos y Afines (Sviaa) y miembro del Observatorio del Derecho a la Alimentación en América Latina y el Caribe (ODA-ALC), capítulo Venezuela.
Para López, la crisis que se avecina ya está causando un impacto en los precios del petróleo y sus derivados, incluidos los fertilizantes sintéticos como la úrea, el nitrato y el amoniaco que se producen químicamente. Evidentemente también somos un país productor de fertilizantes, actualmente producimos sobre todo úrea, pero no producimos potasio, en eso dependemos de la importación.
“Nuestro sistema productivo tiene todavía una alta dependencia de este tipo de fertilizantes sintéticos, sobre todo en los rubros más extensivos como el maíz, el arroz, la caña de azúcar y otros, como la palma africana” añadió.
Los cultivos afortunadamente no están en riesgo porque hay alternativas. El Ministerio de Agricultura se comunicó con la Sociedad de Agrónomos, “sobre todo por el planteamiento que hicimos de que hay que disminuir el uso de los fertilizantes sintéticos, no es que se va a eliminar, pero sí disminuir”.
Agricultura regenerativa
“Nosotros como agrónomos creemos, sobre todo como profesionales del agro, que no se puede realizar el proceso de disminuir el uso de los fertilizantes sintéticos sin una transición hacia una menor dependencia de los mismos, incorporando fertilizantes orgánicos, incorporando microorganismos eficientes, generando unas biofábricas en las unidades de producción”, destacó.
El representante de la Sviaa explicó que esto es algo que ya se hace en Venezuela, pero la idea es ampliar el tema de la agricultura regenerativa utilizando de manera transversal la tecnología, por supuesto.
Importancia de la tecnología
El uso de la tecnología es lo que permite saber, por ejemplo, lo que necesita el cultivo, qué hay disponible en el suelo y hacemos un modelo sostenible, no solo para hoy sino para que en los años posteriores también se pueda producir y ser mucho más eficientes, comentó. Este es el punto de partida más importante y hoy los productores tienen que considerar estos elementos.
Cambio climático
López también se refirió a otro elemento a considerar que es la incertidumbre desde el punto de vista del cambio climático, donde para este año también se avecina un impacto del fenómeno de “El Niño”, y eso implica que va a haber menos lluvias que los promedios mensuales y, por lo tanto, hay que tener también la ayuda de la tecnología.
Citó como ejemplo las siembras de maíz y arroz, donde se debe usar hidrogel para preservar la humedad, esto es un ejemplo para poder tener eso seguro y poder producir de manera más eficiente.
Reforma de la Ley de Tierras
Para López es necesario reformar la Ley de Tierras porque ese es el punto de partida desde el punto de vista de la seguridad
jurídica para poder generar las inversiones necesarias en este sector agrícola, y por supuesto que impacta en todo el sistema alimentario.
“Sin seguridad jurídica es muy difícil plantear que pueda haber otro tipo de inversiones, financiamiento y el acceso al crédito, que es uno de los principales dolores de cabeza que tienen nuestros agricultores”, dijo.
Censo agrícola
Otro dolor de cabeza de los agricultores es el desconocimiento sobre cuántos productores agrícolas somos, cuáles son las necesidades reales de cada uno, Por esto generaron y expusieron de manera pública el “Avat monitor”, que es el monitoreo de políticas públicas agroalimentarias inspiradas en el Banco interamericano de Desarrollo y que hoy nos está apoyando el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura, IICA.
Productos agroquímicos
“Lo pusimos disponible para todos los actores influyentes del sector para que puedan dar su feedback, porque es necesario que todas las decisiones que se tomen en esta materia sean basadas en datos, y una de las primeras políticas que se requieren es un censo agrícola, porque el mismo no se hace desde el año 2013”, mencionó.
No se sabe cuántos productores agrícolas y ganaderos hay en el país. A partir de este censo se podrán conocer las necesidades en las zonas rurales, porque la agricultura no es solo una actividad económica, sino que involucra un tema de arraigo a las zonas rurales, al desarrollo rural sostenible. Esto significa que las zonas rurales tengan vialidad, que haya servicios públicos de calidad, para que las personas se queden en las zonas rurales y no migren a las zonas urbanas, o peor, que se vayan del país.
La información es vital para aplicar mejores políticas públicas
El punto de partida para la planificación de las políticas públicas en general, y en agroalimentación en particular, es tener datos, generar estadística para evaluar el impacto que han tenido las políticas públicas en la sociedad.
Toda política es medible, hay que utilizar indicadores, las políticas agrícolas deben ir hacia un escenario donde se beneficie a la mayor cantidad de personas, siempre promoviendo un equilibrio en el sistema alimentario.
Tales afirmaciones corresponden al presidente de la Sviaa, Saul Elías López, quien añadió que es importante que, entre el sector primario, la agroindustria y el comercio puedan tener un escenario de reglas claras en el que no se perjudique a un sector, que siempre termina siendo el más débil, que es el sector primario.
Geología
“Un equilibrio que a través del fomento de incentivos pueda generar estabilidad en los sistemas alimentarios a través de los estudios de las cadenas de valor por cada rubro específico, y ver cómo se pueden generar esas cadenas de valor”, dijo.
Destacó que hay que pensar primero en el consumidor, porque así se estudian los sistemas alimentarios: Primero es el consumo, es decir, qué es lo que demanda la población y cómo podemos lograr satisfacer los requerimientos nutricionales, alcanzar seguridad alimentaria que se traduce en disponibilidad y acceso.

